Protectores faciales y contención de la transmisión comunitaria de COVID-19

La Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (IDSA) ha incluido el uso social del equipo  de protección personal (EPP), como mascarillas y protectores faciales, en sus recomendaciones para aliviar las restricciones.1,2 Burke et al3 en su estudio titulado “Monitoreo activo de personas expuestas a pacientes con COVID-19 confirmado” encontraron evidencia durante esta pandemia, que sugiere que los trabajadores de la salud rara vez adquieren infecciones durante el cuidado del paciente cuando se usa el EPP adecuado y que la mayoría de sus infecciones se adquieren en la comunidad donde generalmente no se usa el EPP.

 

Transmisión de COVID-19 en la comunidad

El modo de transmisión de los virus respiratorios ha sido durante mucho tiempo un tema de debate. La evidencia hasta la fecha, según la Organización Mundial de la Salud4 sugiere que el SARS-CoV-2 se propaga como otros virus respiratorios: por gotitas infecciosas emitidas en las proximidades (es decir, dentro de 6 pies) a los ojos, nariz o boca de una persona susceptible, o por contacto directo con esas gotitas (p. ej., tocar una superficie contaminada y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca). Aunque es probable que la transmisión de gotitas versus transmisión en el aire sea un continuo, con gotitas más pequeñas capaces de ser impulsadas más de 3 a 6 pies y permanecer en el aire más tiempo después de ciertas emisiones respiratorias.

Las investigaciones de contacto para el SARS-CoV-2 han confirmado las tasas de transmisión comunitaria que son consistentes con la propagación de gotitas y contacto (tasas de ataque domiciliario del 10%, tasas de ataque de atención médica y comunidad de <1%, y R 0 [número promedio de nuevas infecciones causadas por un individuo infectado durante su infección] de 2-3).3   Esto implica que las barreras simples y fáciles de usar para las gotitas respiratorias, junto con la higiene de las manos y evitar tocar la cara, podrían ayudar a prevenir la transmisión comunitaria cuando el distanciamiento físico y las medidas de permanecer en el hogar están relajadas o ya no son posibles. Las 2 opciones principales para tales barreras son las mascarillas y los protectores faciales.1

Mascarillas y protectores faciales

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han recomendado que todas las personas usen una mascarilla de tela en público para el control de la fuente. Se ha demostrado a través de un ensayo clínico aleatorizado de que las mascarillas de tela son menos efectivas que las mascarillas médicas para la prevención de enfermedades respiratorias transmisibles,aunque las pruebas in vitro sugieren que las mascarillas de tela proporcionan alguna filtración de partículas de aerosol del tamaño de un virus.7 Los protectores faciales pueden proporcionar una mejor opción.

Los protectores faciales vienen en varias formas, pero todos proporcionan una barrera de plástico transparente que cubre la cara. Para una protección óptima, el protector debe extenderse debajo de la barbilla en sentido anterior, hacia las orejas lateralmente, y no debe haber un espacio expuesto entre la frente y el casco del protector.1 Los protectores faciales no requieren materiales especiales para su fabricación y las líneas de producción pueden reutilizarse con bastante rapidez.  Si bien las mascarillas médicas tienen una durabilidad limitada y poco potencial para el reprocesamiento, los protectores faciales se pueden reutilizar indefinidamente y se pueden limpiar fácilmente con agua y jabón, o desinfectantes comunes. Son cómodos de usar, protegen los portales de entrada viral y reducen el potencial de autoinoculación al evitar que el usuario se toque la cara. Las personas que usan mascarillas médicas a menudo tienen que quitárselas para comunicarse con otras personas a su alrededor; esto no es necesario con los protectores faciales. El uso de un protector facial también es un recordatorio para mantener el distanciamiento social.

Lo más importante es que los protectores faciales parecen reducir significativamente la cantidad de exposición por inhalación al virus de la influenza, otro virus respiratorio propagado por gotas. En un estudio de simulación, se demostró que los protectores faciales reducen la exposición viral inmediata en un 96% cuando los usa un trabajador de la salud simulado dentro de las 18 pulgadas de una tos.8 Incluso después de 30 minutos, el efecto protector excedió el 80% y los protectores faciales bloquearon el 68% de los aerosoles de partículas pequeñas,8 que no se consideran un modo dominante de transmisión del SARS-CoV-2. Cuando el estudio se repitió a la distancia física recomendada actualmente de 6 pies, los protectores faciales redujeron el virus inhalado en un 92%8 similar al distanciamiento como medida única, lo que refuerza la importancia del distanciamiento físico en la prevención de infecciones respiratorias virales. Cabe destacar que ningún estudio ha evaluado los efectos o beneficios potenciales de los protectores faciales en el control de la fuente, es decir, en la contención de estornudos o tos, cuando lo usan personas infectadas asintomáticas o sintomáticas. Sin embargo, con rangos de eficacia de 68% a 96% para solo el protector facial, es probable que agregar un control de fuente solo mejoraría la eficacia.1

El objetivo implícito de los protectores faciales como medida única o en combinación con otras intervenciones debe ser interrumpir la transmisión reduciendo el R0 a menos de 1. No se debe colocar una carga de 100% de eficacia en los protectores faciales o cualquier normativa de contención porque este nivel de control es imposible de lograr e innecesario para llevar los niveles de infección por SARS-CoV-2 a un rango manejable.1

En conclusión los protectores faciales, que se pueden producir y distribuir de manera fácil y accesible, deberían incluirse como parte de las estrategias para reducir de manera segura y significativa la transmisión en el entorno comunitario.

 Referencias

  1. Perencevich EN, Diekema DJ, Edmond MB. Moving Personal Protective Equipment Into the Community: Face Shields and Containment of COVID-19. [Internet] 2020[Citado 21 ene 2020]; 323(22):2252–2253. Disponible en: https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2765525
  2. Infectious Diseases Society of America. Policy and public health recommendations for easing COVID-19 distancing restrictions. [Internet] Arlington (VA): IDSA;16 abr 2020. [Citado 20 abr 2020]. Disponible en: https://www.idsociety.org/contentassets/9ba35522e0964d51a47ae3b22e59fb47/idsa-recommendations-for-reducing-covid-19-distancing_16apr2020_final-.pdf
  3. Burke RM, Midgley  CM, Dratch  A,  et al.  Active monitoring of persons exposed to patients with confirmed COVID-19—United States, January–February 2020.   MMWR Morb Mortal Wkly Rep.[Internet] 28 abr 2020 [Citado 21 jun 2020];69(9):245-246. Disponible en: https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/pdfs/mm6909e1-H.pdf
  4. World Health Organization. Coronavirus disease 2019 (COVID-19) Situation Report–66. [Internet] 26 Mar 2020. [Citado 21 jun 2020] Disponible en: https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/situation-reports/20200326-sitrep-66-covid-19.pdf
  5. Bourouiba L.  Turbulent gas clouds and respiratory pathogen emissions: potential implications for reducing transmission of COVID-19.   [Internet] 26 Mar 2020. [Citado 21 jjun 2020] 323(18): 1837-38  Disponible en: https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2763852
  6. MacIntyre CR, Seale  H, Dung  TC,  et al.  A cluster randomised trial of cloth masks compared with medical masks in healthcare workers.   BMJ Open. [Internet] 2015 [Citado 21 jjun 2020];5(4):e006577. Disponible en: https://bmjopen.bmj.com/content/bmjopen/5/4/e006577.full.pdf
  7. Rengasamy S, Eimer  B, Shaffer  RE.  Simple respiratory protection: evaluation of the filtration performance of cloth masks and common fabric materials against 20-1000 nm size particles.   Ann Occup Hyg.[Internet] 2010 [Citado 21 jun 2020];54(7):789-798. Disponible en: https://academic.oup.com/annweh/article/54/7/789/202744
  8. Lindsley WG, Noti  JD, Blachere  FM, Szalajda  JV, Beezhold  DH.  Efficacy of face shields against cough aerosol droplets from a cough simulator.   J Occup Environ Hyg. [Internet] 2014[Citado 21 jun 2020];11(8):509-518. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4734356/pdf/UOEH_11_877591.pdf

 

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