CONTEXTO MUNDIAL EN LA ACTUAL CRISIS SOCIAL Y MORAL

Por Licda. Mayra García

Organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten que la pandemia puede reducir el crecimiento económico mundial en 2020.

Por lo tanto, en una situación como esta, los Estados son obligados a inyectar grandes cantidades de dinero para que el sistema siga funcionando: por ejemplo que las personas que se han quedado temporalmente sin trabajo sigan cobrando para poder pagar las facturas, o que las empresas que no pueden producir puedan pagar a sus trabajadores.

Otros países, como Francia, han anunciado que se suspende el pago del alquiler y de las facturas de energía eléctrica, gas o agua; mientras el Estado se hace cargo de pagar los créditos bancarios de la gente que no pueda asumirlos debido a la epidemia. La realidad actual es que el mundo entero hace frente al CORONAVIRUS 19, y parecieran pocas las alarmantes cifras diarias que reportan a nivel mundial.

Asimismo, la mayoría de las personas sienten incertidumbre y pánico social debido a las diferentes políticas y restricciones que cada país ha determinado con base en la disposición económica, donde se muestra que no hay comparación del valor adquisitivo. Por lo tanto, aunque traerá consecuencias económicas desastrosas, este virus resalta las diferencias económicas, manifestando la vulnerabilidad que existe entre diferentes países del mundo.

En consecuencia cada país determina de acuerdo a su capacidad de recursos humanos, como manejar esta crisis mundial y cómo manejar la moral actual ante la adversidad y zozobra, como especulaciones referentes a la enfermedad y las mejores medidas que se deben adoptar para poder disminuir el proceso o sistema de contagio de la enfermedad.

Por otra parte, la moral se define como «lo perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia», también otro concepto sería «ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia»;  en relación con lo anteriormente expuesto, el problema no es el virus ni la enfermedad, sino la economía de los países al colapsar un sistema de salud, donde enfatizan aislamiento social y consecuencias en el desequilibrio económico.

Esto explica que los graves defectos en las estructuras políticas, sociales y económicas de los países subdesarrollados son causa inmediata de ese subdesarrollo que se manifiestan con más claridad en circunstancias como la pandemia que actualmente se experimenta.

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